9.11.06

cap 2/ de agua y alas caidas

Escaleras arriba, el cielo y el día en general se habían tornado grises y la temperatura era calida. Todos ya estaban preparados y caminaban con su paraguas en mano. Todos obviamente sin incluirme. La lluvia era un regalo y había que aceptarla como tal. Caminamos en silencio por unos minutos. Yo iba con la vista al frente, fija en todo y fija en nada. El me miraba ocasionalmente, expectante de que yo le dijese algo, pero esta ve no lo forzaría a hablar a menos de que de él mismo naciera: Se encontraba nervioso y aun inseguro de si confiar en mí. Eran dos argumentos mas que respetables, y tenia que aprender a tomar decisiones por si mismo, sin que nadie influyese en ellas. La ultima vez que había pasado algo similar aquella mujer no se atrevió a seguirme por mas de un minuto; lamentablemente su destino le abría una puerta hacia grandes cosas y ella le dio la espalda...No estoy segura si fuera para mejor o para peor...pero su vida habría cambiado para siempre.

Íbamos por la quinta cuadra hacia el sur cuando intentó entablar conversación

- Entonces...¿puedo saber que es lo que llevas allí?-dijo en alusión a mi libro. Yo le respondí sin siquiera mirarlo.

-¿Realmente piensas que te voy a responder eso?

Titubeó. Miró hacia el frente y luego subió su mirada hacia mi-Bueno-dijo resignado-...¿y donde vamos?

- El donde no tiene importancia. Después de todo, hay un aquí en todas partes. El "donde" solo sirve cuando te detienes y no está en mis planes hacerlo. El universo es víctima del movimiento y solo sobrevivimos bajo el aquí y el ahora. Si realmente quieres saber el donde, lo tendrás que encontrar por ti mismo.

El chico me miraba con una cara de incomprensión que sumado a que me dijera que habría sido más fácil que le respondiese que eso tampoco se lo iba a decir, causó mi risa. Hasta mis compañeros me decían que necesitaba a aprender a responder cosas concretas.

Se sintió algo mal por mi reacción y regresó al silencio. Habíamos llegado hasta un parque y yo me senté en una banca. Le dije el porque de mi risa y se relajó un poco mas, ya que aceptó que había pensado que me estaba riendo de el.

-No Nito, yo solo me burlo de aquellos que se creen superiores a mi- Le confesé, pero él solo reparó en como lo había llamado- es tu nombre, ¿no es así?-dije -Mi nombre es Antonio- me aclaró- gracias a las ocurrencias de mi madre todos me llaman Nito, por el diminutivo.

-Ah, claro, un punto para tu madre por creatividad-dije con indiferencia.

-y..¿Puedo saber como te llamas?-preguntó esperando otra negativa de mi parte. La verdad no tenia la intención de decírselo y de hecho, tenia en mente no responder ninguna de sus preguntas, pero un extraño sentimiento me hizo cambiar de parecer.-Soy Erica-Finalmente dije. En su cara se reflejó emoción de al fin saber algo de mi. Su inocencia ni siquiera le dejo pensar que podía ser un nombre falso, aunque esta no era la ocasión.

El viento frío que corría indomable hacía que el agua de la fuente que se encontraba frente a nosotros salpicara fuera de esta, y mojara toda la tierra que había alrededor. Mire con mayor atención a la escultura que adornaba su centro, su imagen era una melancólica escena, en la cual un ángel, elegante y bello, miraba hacia los cielos como rogando por piedad a su omnipotente Dios… Sus alas desplegadas en todo su ancho ahora solo mostraban una en el mismo estado, pues la otra yacía en el agua, rota quizás como, y sin ningún animo de ser reparada pues ahora que ya había perdido su encanto se quedaría siempre así, invisible por siempre…

-a mi me gusta-Dijo Nito al notar que era lo que llamaba mi atención- Es como si fuese real…aun no conozco a alguien que sea perfecto

-ni lo conocerás. La perfección solo existe para notar cuan deficientes somos.

-Supongo que tienes razón. ¿Puedo preguntar porque dejaste que te siguiera?

-"la libertad de un individuo termina donde comienza la libertad de otro”, suelen decir. Estas en tu derecho de hacerlo, deberías tener en cuenta eso un par de veces-

De pronto sentí como si al chico le hubiese encantado anotar lo que decía, pero no estoy segura si fue por su extraña y brillante mirada o simplemente por mi soberbia. El chico extendió su palma hacia los cielos y un par de gotas cayeron en ella- Creo que se viene un temporal- opinó

-Genial-dije yo. La lluvia es un símbolo de purificación y de cambios- Mire hacia el cielo en busca de una nube que no fuera tan gris, pero todas escapaban hacia el norte, temerosas de encontrarse con las mas oscuras y cargadas de agua. Un par de gotas mojaron mi cara.

-Sin duda hoy será un día especial…

-para mi ya lo es. No todos los días sigo a una desconocida…-reconoció el chico mientras nos poníamos de pie y comenzábamos a caminar por el parque

- ¿y crees haber hecho lo correcto?

No obtuve respuesta. De pronto el ciento cesó y las gotas intermitentes dieron paso a una copiosa lluvia. Todos abrieron sus paraguas, y si es que quedaba alguno que otro sin el, corrieron al lugar mas cercano en busca de protección. El chico sacó uno de estos aparatos desde su mochila, lo abrió y se puso mas cerca mío para cubrirme.

-No gracias-le dije distanciándome nuevamente ese par de pasos- Ya te dije que es lo que pienso de ella; dejaría que me refrescara por mas acida que fuera…

-pero te resfriaras...

-Las farmacias se hacen ricas a gente como nosotros, todos tienen una razón para vivir-dije con una sonrisa en mis labios. A el no pareció gustarle mi respuesta y me quedo mirando como esperando algo mas sensato de mi parte. Con el correr de los minutos el sonido de la lluvia era más que suficiente conversación.

-Llegamos- dije yo mirando a un pequeño recinto al otro lado de la calle. El niño sabía muy bien que lugar era.

-¿Me trajiste a clases?-exclamo con incomprensión

-¿acaso creerías-pregunte divertida- que avalaría tu irresponsabilidad para que luego te convirtieras en alguien como tu madre?

- pero... ¡pero!-balbuceaba- yo quiero...yo quiero estar contigo!

Sus palabras resonaron más allá de la lluvia. Debo aceptar que su voz me calo hondo y me dejo en silencio por unos instantes, solo parecí despertar de ese contacto visual cuando me pregunto si es que entonces podía hacerlo.

-Entonces nada-respondí- Ya no quiero que me sigas y no lo harás, pues hasta aquí termina tu libertad al respecto.

Se mordió el labio inferior entre buscando una respuesta mas fuerte y reprimiéndose sus argumentos mas débiles. Miro hacia la entrada del recinto donde un par de compañeros le esperaban. Regreso su mirada a mí y aunque la resignación seguía en su interior una parte de él parecía haberlo superado.

-¿nos volveremos a ver?

-por supuesto.

-¿Cuándo?

Sonreí-no hay cuándo ni donde, solo ahora. Las respuestas que obtendrás de mi serán siempre las mismas.

-Bien, bien…entonces, ¿me harías un favor?

Esta vez fui yo quien lo miro con curiosidad. Estiro su mano y puso el paraguas en la mía; yo negué con la cabeza pero el insistió: - las farmacias ya ganan suficiente dinero. No me gustaria que te enfermaras por mi culpa. Llévatelo, y no aceptare que me digas que no.

De pronto sus ojos libres de odio parecieron llegar mas allá de toda barrera que haya podido levantar. Había algo muy especial en este niño, y me sentía feliz de que fuera un potencial candidato a uno de nosotros. Acepte y Nito se fue feliz en vista de su nueva acción. “Es un préstamo, para estar seguro de que me lo regresaras algún día”-me dijo. Nuestros caminos se separaron en esos momentos, aunque ahora existía la diferencia de que ya estaban conectados.

Doble por unas cuantas esquinas y regrese a ser invisible por entre todos. Pasarían años antes de que alguien mas me notara en medio de la multitud, y como siempre era algo que me tenía sin cuidado…talvez haciendo de esta una excepción.

Sentí la humedad en mis manos y en las hojas del libro. Se había empapado, al igual que yo, pero sabia que la pistas se encontraba intacta, ya que así era como estaba hecha.

-..”tomar un resfrío”…-me dije.

Aleje el paraguas de mi cara y deje que el agua la cubriera, Si tanto me gustaba es por que no había un pero, porque ya ni recordaba la ultima vez que había enfermado. El agua que chocaba contra cada centímetro de mi ser me hacia sentir mas viva, me hacia sentir menos muera de lo que estaba.